Cuando la sociedad que había creado llevaba unos tres meses de vida, se me hizo patente la necesidad de obtener un préstamo bancario o una póliza de crédito ya que para las primeras compras no me llegaba lo que tenía ahorrado para ello.
Así que empecé una ruta por varias entidades financieras para sondear la posibilidad de realizar la operación.
Cuando le exponía la situación, lo normal era encontrar una respuesta negativa o, todo lo más, un pedir balance y cuenta de resultados que, lógicamente, no tenía con solo tres meses de vida societaria.
Sin embargo, un día entré en Cajamadrid, mucho antes de que pasara a ser Bankia. Estoy hablando de un día de otoño del año 2003 a las nueve y media de la mañana aproximadamente.
Al terminar mi exposición, me preguntó el apoderado que si tenía mucha prisa y necesidad de la póliza, a lo que respondí que sí.
El hombre, aturdido y preocupado, me contestó que en ese caso me pasara a final de la mañana que tendría los documentos redactados y firmados por el director para poder pasar a la tarde por notaría y firmar. Estamos hablando de treinta mil euros, cinco millones de pesetas.
Me dejó estupefacto.
Así que firmamos por la tarde y al día siguiente ya tenía el dinero en la cuenta, la cual había abierto el mismo día que pedí la póliza.
Y a trabajar.
Por supuesto, cuando a los pocos meses ví la necesidad de comprar un vehículo industrial, no dudé dónde tenia que pedir financiación.
Efectivamente, y además de la misma forma y al misma cuantía que la operación que he narrado anteriormente. Variando eso sí, que la primera fue una póliza de crédito en cuenta corriente a un año y la segunda operación era un préstamo a cinco años.
Historias
martes, 21 de mayo de 2013
lunes, 13 de mayo de 2013
Sobre los pensionistas
He tenido ocasión de visitar recientemente a una pareja de pensionistas. Tendrían alrededor de setenta años, más o menos cada uno.
Lo que me mueve a escribir este comentario es la doble injusticia que con ellos se ha hecho y se sigue haciendo en este país nuestro.
La primera es la pensión que reciben. Les suben un poquito cada año, unos tres o cuatro euros mensuales, no sé bien cómo se hace el cálculo, pero es una miseria comparado con lo que han subido los impuestos indirectos, que les afectan directamente. Con lo que les queda difícilmente llegan a pagar todos sus gastos y casi no llegan a final de mes. Además, ahora se les ha quedado parado un hijo y no saben cómo pueden ayudarlo.
La injusticia del sistema actual, piramidal, en que las cotizaciones de hoy pagan las pensiones de hoy. ¿Y si a estas personas, como a tantas otras, en su momento se les hubiera dado a elegir entre este sistema y uno de capitalización? O uno mixto, ya puestos. Pues no, no se les dió opción.
Se les dijo que la pensión estatal sería siempre la más segura.
Y además hay que pagarla quieras o no.
Si con lo que te sobra (si es que hay) te quieres abrir un plan privado, allá tú.
Ahora comprendo que grandes empresas tengan en sus convenios aportaciones a planes de pensiones privados para sus trabajadores.
Lamentablemente, para la pequeña empresa es imposible.
La segunda injusticia tiene que ver con su seguro de decesos (el seguro de los muertos, vaya). Resulta que vienen pagando unos setenta y cinco euros por los dos, desde hace varios años, con sus actualizaciones de importes ya sea por la compañía o, como el pasado año, por el IVA.
Llevan ya dos meses de retraso en el pago y al tercer impagado la compañía aseguradora los da de baja automáticamente.
Entonces echan cuentas y observan que con lo que llevan pagado les hubiera dado ya para unos cuantos entierros. Y se preguntan que, ya que la aseguradora tiene ya pagados los entierros, no podrían hacerles otro tipo más barato. Entienden que un seguro es por si acaso, pero claro, cuando están pasando estrecheces económicas se preguntan si no están tirando un poco el dinero.
Y entonces vuelvo a pensar lo mismo de antes. Si estas personas, ese dinero que han ido pagando a lo largo de los años simplemente lo hubieran ingresado en una cartilla de ahorros, ahora tendrían suficiente para el entierro de los dos y no tendrían que hacer frente mensualmente a un pago que los ahoga. Así que volvemos a la idea de la poca cultura financiera que tenemos, que nos hace pagar varias veces lo mismo y a la poca libertad financiera que en determinados casos nos "ofrece" el Estado.
Lo que me mueve a escribir este comentario es la doble injusticia que con ellos se ha hecho y se sigue haciendo en este país nuestro.
La primera es la pensión que reciben. Les suben un poquito cada año, unos tres o cuatro euros mensuales, no sé bien cómo se hace el cálculo, pero es una miseria comparado con lo que han subido los impuestos indirectos, que les afectan directamente. Con lo que les queda difícilmente llegan a pagar todos sus gastos y casi no llegan a final de mes. Además, ahora se les ha quedado parado un hijo y no saben cómo pueden ayudarlo.
La injusticia del sistema actual, piramidal, en que las cotizaciones de hoy pagan las pensiones de hoy. ¿Y si a estas personas, como a tantas otras, en su momento se les hubiera dado a elegir entre este sistema y uno de capitalización? O uno mixto, ya puestos. Pues no, no se les dió opción.
Se les dijo que la pensión estatal sería siempre la más segura.
Y además hay que pagarla quieras o no.
Si con lo que te sobra (si es que hay) te quieres abrir un plan privado, allá tú.
Ahora comprendo que grandes empresas tengan en sus convenios aportaciones a planes de pensiones privados para sus trabajadores.
Lamentablemente, para la pequeña empresa es imposible.
La segunda injusticia tiene que ver con su seguro de decesos (el seguro de los muertos, vaya). Resulta que vienen pagando unos setenta y cinco euros por los dos, desde hace varios años, con sus actualizaciones de importes ya sea por la compañía o, como el pasado año, por el IVA.
Llevan ya dos meses de retraso en el pago y al tercer impagado la compañía aseguradora los da de baja automáticamente.
Entonces echan cuentas y observan que con lo que llevan pagado les hubiera dado ya para unos cuantos entierros. Y se preguntan que, ya que la aseguradora tiene ya pagados los entierros, no podrían hacerles otro tipo más barato. Entienden que un seguro es por si acaso, pero claro, cuando están pasando estrecheces económicas se preguntan si no están tirando un poco el dinero.
Y entonces vuelvo a pensar lo mismo de antes. Si estas personas, ese dinero que han ido pagando a lo largo de los años simplemente lo hubieran ingresado en una cartilla de ahorros, ahora tendrían suficiente para el entierro de los dos y no tendrían que hacer frente mensualmente a un pago que los ahoga. Así que volvemos a la idea de la poca cultura financiera que tenemos, que nos hace pagar varias veces lo mismo y a la poca libertad financiera que en determinados casos nos "ofrece" el Estado.
jueves, 2 de mayo de 2013
Somos personas
Somos conscientes de que el pobre no es tanto quien no tiene dinero, sino también quien está obligado a pedir ayuda porque está invalido o no es autosuficiente en un momento de necesidad.
Pensad en todos aquéllos que en nuestro entorno se encuentran en la condición de depender de los demás: en la familia, en el trabajo, en el vecindario.
Algunas veces bastará una sonrisa, un saludo de buenos días no dicho mecánicamente sino con el deseo de acoger al otro.
Un simple gesto de respeto puede ser el primer paso hacia el encuentro, el intercambio y el diálogo con el otro, hacia una serie de relaciones genuinamente humanas.
Una acción concreta en las pequeñas cosas cotidianas y con las personas cercanas puede constituir una revolución silenciosa que debe iniciarse, antes que nada, dentro de nosotros.
Un simple gesto de respeto puede ser el primer paso hacia el encuentro, el intercambio y el diálogo con el otro, hacia una serie de relaciones genuinamente humanas.
Una acción concreta en las pequeñas cosas cotidianas y con las personas cercanas puede constituir una revolución silenciosa que debe iniciarse, antes que nada, dentro de nosotros.
Piero Nuzzo
Hablando de empleados
En mis mejores momentos llegué a tener, creo recordar, hasta quince personas empleadas al mismo tiempo. Digo al mismo tiempo porque por las tiendas pasaron muchas más.
De las que se fueron no me acuerdo. De estos que quedaron a todos les hacía la misma proposición: "El trabajo es tuyo siempre que seas responsable con el mismo y el negocio marche".
Porque al tener varios centros de trabajo, quieras o no, dejas en manos de personas desconocidas gran parte de la marcha del negocio, pues son ellos quienes están de cara al público. ¿Que yo lo haría de otra manera, mejor o peor? Pues claro, pero tampoco podía multiplicarme tanto.
Lo que quiero decir, a fin de cuentas, es que cuando se habla del paro y los trabajadores, en general suele imponerse la idea de que los empresarios somos (éramos) muy malos y nos aprovechábamos del trabajador, que son todos muy buenos y muy bien formados. ¡¡¡Y un churro!!!
He tenido de todo, desde gente muy buena hasta gente muy, pero que muy mala. La mayoría tenían el prototipo de trabajo "funcionarial". Es decir, bastante hago con abrir la puerta todos los días y estarme en la tienda unas cuantas horas.
Así no había forma de ir adelante. Cuando un trabajador no se siente, ya no responsable de su trabajo, sino involucrado en él, mejor despedirlo pues en caso contrario toda la ilusión y esfuerzo (material, físico y económico) que has puesto en desarrollar un proyecto se te viene abajo rápidamente y sin que te des cuenta. Además, un trabajador así lo ves venir enseguida.
Al contrario, uno diligente te hace esforzarte aún más porque le ves las mismas ganas de ir adelante. Se siente responsable del proyecto y diariamente lo notas. Y al cabo de unas semanas, unos meses, ves que se van superando las primeras dificultades y sale adelante el negocio.
De las que se fueron no me acuerdo. De estos que quedaron a todos les hacía la misma proposición: "El trabajo es tuyo siempre que seas responsable con el mismo y el negocio marche".
Porque al tener varios centros de trabajo, quieras o no, dejas en manos de personas desconocidas gran parte de la marcha del negocio, pues son ellos quienes están de cara al público. ¿Que yo lo haría de otra manera, mejor o peor? Pues claro, pero tampoco podía multiplicarme tanto.
Lo que quiero decir, a fin de cuentas, es que cuando se habla del paro y los trabajadores, en general suele imponerse la idea de que los empresarios somos (éramos) muy malos y nos aprovechábamos del trabajador, que son todos muy buenos y muy bien formados. ¡¡¡Y un churro!!!
He tenido de todo, desde gente muy buena hasta gente muy, pero que muy mala. La mayoría tenían el prototipo de trabajo "funcionarial". Es decir, bastante hago con abrir la puerta todos los días y estarme en la tienda unas cuantas horas.
Así no había forma de ir adelante. Cuando un trabajador no se siente, ya no responsable de su trabajo, sino involucrado en él, mejor despedirlo pues en caso contrario toda la ilusión y esfuerzo (material, físico y económico) que has puesto en desarrollar un proyecto se te viene abajo rápidamente y sin que te des cuenta. Además, un trabajador así lo ves venir enseguida.
Al contrario, uno diligente te hace esforzarte aún más porque le ves las mismas ganas de ir adelante. Se siente responsable del proyecto y diariamente lo notas. Y al cabo de unas semanas, unos meses, ves que se van superando las primeras dificultades y sale adelante el negocio.
lunes, 22 de abril de 2013
Hecho económico relevante
El señor secretario general del PSOE, Alfredo P. Rubalcaba, propone eliminar los billetes de 500 euros para luchar contra el fraude fiscal y contra la pobreza también.
Entonces, ¿Hay que ir al banco a cambiarlos por otros más pequeños o ingresarlos en cuenta?¿Como harán todos aquéllos que tengan muchos?
Los políticos corruptos ¿cómo cobrarán sus comisiones?
Pues fácil, todo lo que habría que cobrar en billetes de 500 se cobra en billetes de 200.
Pero hombre, así le revientas el invento.
Entonces, que elimine también los de 200, y se pasa a cobrar y pagar en billetes de 100. Así poco a poco eliminamos los billetes, el euro y volvemos al trueque, que es a lo que muchos socialistas y comunistas querrían volver, como ocurre en algunos países "paradisíacos". Países a los que de ninguna manera piensan irse a vivir ni que nazcan allí sus niños.
¿Pues saben que? Que en cierto modo, si volviera el trueque, que no volverá, veríamos a muchos que lo anhelan para hacer economía solidaria y todas esas cosas, darse la vuelta y pedir que volviera el dinero, pues con el trueque no tendrían nada para intercambiar, ya que son "pedidores de subvenciones" por naturaleza y sin dinero no son nadie.
jueves, 18 de abril de 2013
La señora del ascensor
Era un jueves por la tarde, lo recuerdo porque siempre íbamos a firmar en notaría ese día, ya que los viernes por la tarde no trabajaban. Hacía un día magnífico de primavera. Iba con mi mujer y más que firmar, nos hubiera gustado darnos un paseo por la ciudad, tranquilos y charlando.
Pero cuando estás de autónomo, y más en aquellos años locos, hay momentos de la vida que pierdes sin remedio, buscando un futuro, un sueño que intentas conseguir con mucho esfuerzo y muchas renuncias.
Así estábamos esa tarde en que salíamos de firmar una nueva refinanciación de algún préstamo en algún banco o caja con las que trabajábamos.
Y ves que del préstamo además, todos (banco, notaría, gestoría del banco, registrador, hacienda ....) se llevan una parte que te quitan a tí.
Ese día, además, estaba cansadísimo pues nos había llegado un envío de unos 20 palets de mercancía y eso, para abrir tanto paquete, clasificarlo y repartirlo uno mismo pues que quieres que te diga, agota y mucho. Y después de la firma tenía que ir a una de las tiendas hasta la hora del cierre (las 22:00) ya que la empleada que cubría ese turno se tenía que ir antes no recuerdo porqué, aunque de todas formas no era raro que me quedase hasta esas horas.
Ya intuíamos que el negocio que llevábamos no iría a buen puerto. Porque no se puede trabajar de esa manera, acumulando deuda para pagar deuda anterior. Si el negocio no da, mejor es ir cerrando paulatinamente, paso a paso, dejando cerrados cuantos más asuntos mejor, pero lo que no tiene sentido es tirar adelante de esa forma, pues lo que haces es alargar la agonía. Pero claro, ¿Cual es la alternativa? Los niños comen diariamente.
Ese era nuestro pensamiento interior en aquellos momentos.
Así que cuando salimos de la notaría nos encaminamos hacia el ascensor para bajar y salir a la calle. Esperando también había una señora que, por la edad, ya debería estar jubilada.
No he dicho que el edificio donde se situaba la notaría es uno de los de lujo de mi ciudad. Pensábamos que estaba destinado solo a oficinas de grandes empresas de la ciudad, sucursales de otras empresas más grandes del país y notarios, abogados, etc.... ese nivel.
Pues no, estábamos equivocados. Allí también había pisos de gente. Esta señora del ascensor era una de sus habitantes.
Empezamos a hablar mientras la espera y luego en el posterior viajecito hacia la planta baja. Resulta que sí, que estaba jubilada, y recibía una de las pensiones máximas del estado. También que tenía rentas de pisos y fincas rústicas que tenía alquiladas.
Ahora se encontraba algo enferma, por tanto, se dirigía a la estación del tren para tomar un AVE a Madrid, pues esa noche dormía allí y al día siguiente tenía cita con un doctor "de la capital" nos dijo, uno muy bueno. Privado, claro.
Pero lo que me desmoralizó completamente fue que, estando yo harto de trabajar, me dijo que por ser jubilada ¡¡¡el estado le pagaba no sé si la mitad o más de su viaje en AVE!!!
Salí del ascensor preguntándome cómo era posible. Y es que los autónomos estábamos y están muy machacados por todos lados.
Pero cuando estás de autónomo, y más en aquellos años locos, hay momentos de la vida que pierdes sin remedio, buscando un futuro, un sueño que intentas conseguir con mucho esfuerzo y muchas renuncias.
Así estábamos esa tarde en que salíamos de firmar una nueva refinanciación de algún préstamo en algún banco o caja con las que trabajábamos.
Y ves que del préstamo además, todos (banco, notaría, gestoría del banco, registrador, hacienda ....) se llevan una parte que te quitan a tí.
Ese día, además, estaba cansadísimo pues nos había llegado un envío de unos 20 palets de mercancía y eso, para abrir tanto paquete, clasificarlo y repartirlo uno mismo pues que quieres que te diga, agota y mucho. Y después de la firma tenía que ir a una de las tiendas hasta la hora del cierre (las 22:00) ya que la empleada que cubría ese turno se tenía que ir antes no recuerdo porqué, aunque de todas formas no era raro que me quedase hasta esas horas.
Ya intuíamos que el negocio que llevábamos no iría a buen puerto. Porque no se puede trabajar de esa manera, acumulando deuda para pagar deuda anterior. Si el negocio no da, mejor es ir cerrando paulatinamente, paso a paso, dejando cerrados cuantos más asuntos mejor, pero lo que no tiene sentido es tirar adelante de esa forma, pues lo que haces es alargar la agonía. Pero claro, ¿Cual es la alternativa? Los niños comen diariamente.
Ese era nuestro pensamiento interior en aquellos momentos.
Así que cuando salimos de la notaría nos encaminamos hacia el ascensor para bajar y salir a la calle. Esperando también había una señora que, por la edad, ya debería estar jubilada.
No he dicho que el edificio donde se situaba la notaría es uno de los de lujo de mi ciudad. Pensábamos que estaba destinado solo a oficinas de grandes empresas de la ciudad, sucursales de otras empresas más grandes del país y notarios, abogados, etc.... ese nivel.
Pues no, estábamos equivocados. Allí también había pisos de gente. Esta señora del ascensor era una de sus habitantes.
Empezamos a hablar mientras la espera y luego en el posterior viajecito hacia la planta baja. Resulta que sí, que estaba jubilada, y recibía una de las pensiones máximas del estado. También que tenía rentas de pisos y fincas rústicas que tenía alquiladas.
Ahora se encontraba algo enferma, por tanto, se dirigía a la estación del tren para tomar un AVE a Madrid, pues esa noche dormía allí y al día siguiente tenía cita con un doctor "de la capital" nos dijo, uno muy bueno. Privado, claro.
Pero lo que me desmoralizó completamente fue que, estando yo harto de trabajar, me dijo que por ser jubilada ¡¡¡el estado le pagaba no sé si la mitad o más de su viaje en AVE!!!
Salí del ascensor preguntándome cómo era posible. Y es que los autónomos estábamos y están muy machacados por todos lados.
sábado, 30 de marzo de 2013
La formación financiera
Algo sí que he aprendido de esta desagradable experiencia de tener que cerrar todo el negocio.
Ha sido ver qué poca (o ninguna) formación en finanzas tenía uno a la hora de abrir unas tiendas para trabajarlas.
Viniendo de familia de tenderos y habiendo adquirido la habilidad de manejarse con distintos proveedores, de mercancías y servicios, con los clientes, que hay de todo tipo, y con las situaciones diarias que todo negocio conlleva. Aún con poco dinero era relativamente fácil montar mi propia tienda con la confianza que te prestan todos ellos. Y empiezas con ilusión y más en las primeras ventas, que duda cabe.
Pero al final, cuando unos años después todo acaba, me doy cuenta de que aparte de esta "formación" en relaciones de todo tipo, debería haber estado complementada aunque fuese de forma básica con otra distinta en finanzas.
Pues da la visión puramente matemática de las inversiones, y ves claramente que lo que emerge al final del negocio como ruina era ya previsible con los número mucho antes de saberlo.
Y en ese momento se piensa en todas las cosas mal hechas y en las alternativas elegidas equivocadas.
Ha sido ver qué poca (o ninguna) formación en finanzas tenía uno a la hora de abrir unas tiendas para trabajarlas.
Viniendo de familia de tenderos y habiendo adquirido la habilidad de manejarse con distintos proveedores, de mercancías y servicios, con los clientes, que hay de todo tipo, y con las situaciones diarias que todo negocio conlleva. Aún con poco dinero era relativamente fácil montar mi propia tienda con la confianza que te prestan todos ellos. Y empiezas con ilusión y más en las primeras ventas, que duda cabe.
Pero al final, cuando unos años después todo acaba, me doy cuenta de que aparte de esta "formación" en relaciones de todo tipo, debería haber estado complementada aunque fuese de forma básica con otra distinta en finanzas.
Pues da la visión puramente matemática de las inversiones, y ves claramente que lo que emerge al final del negocio como ruina era ya previsible con los número mucho antes de saberlo.
Y en ese momento se piensa en todas las cosas mal hechas y en las alternativas elegidas equivocadas.
jueves, 28 de marzo de 2013
El dia de la salida
El peor momento llega, inexorablemente, el día que tienes que abandonar la casa, la casa física, pues la de verdad es donde está cada uno con los suyos.
Afortunadamente, vista la situación aquélla unos años después, veo que no salí tan mal parado, ya que hice una dación en pago al banco donde tenía la hipoteca de la casa, y fue por el precio de tasación, con lo cual me quedé libre de cargas, al menos con esa entidad.
Es imposible narrar en unas pocas palabras las sensaciones y emociones que me embargaban en aquel momento. Me siento también afortunado por haber vivido todo el proceso, desde que se vió que la empresa era inviable hasta el momento de dejar la vivienda, con mi querida mujer, apoyo y guía indispensable sin la cual no hubiera podido afrontar en condiciones dignas todos esos días.
Empaquetar los juguetes y las cosas de los niños chiquitos fue lo más complicado, pues los estábamos arrancando del lugar donde se estaban criando; sus camas, sus estanterías, sus libros, los juguetes, y tantas otras cosas que además, con el lío de la mudanza estaban tiradas por el suelo y el alma se caía también allí. Al final, cargamos en el coche las últimas cajas que no cabían en el camión de la mudanza y los dos juntos, llorando como sólo pueden llorar aquéllos a los que se les ha terminado la vida, cerramos la puerta y con ella se cerró aquella aventura que habíamos comenzado unos años antes con toda la ilusión del mundo, poniendo e hipotecando hasta el último euro y todas las fuerzas que teníamos.
Ese día ya dormimos en el nuevo lugar. Una antigua nave abandonada en un polígono industrial propiedad de unos familiares, que tenían unas oficinas en regular estado pero que acondicionamos como pudimos para pasar allí al menos unos años. Al menos estaban cercanas a la vivienda de los abuelos maternos de los niños, y podrían acercarse andando cuando quisieran.
Antes de acostarnos, un beso y un abrazo nos dimos unos con otros, y esa era la fuerza que necesitábamos para al día siguiente enfrentarnos al mundo, a la vida diaria. Esa es la casa, donde estén los míos. Al menos, se me hacía más llevadero el cartel "fracasado" que llevaba escrito en la frente.
Afortunadamente, vista la situación aquélla unos años después, veo que no salí tan mal parado, ya que hice una dación en pago al banco donde tenía la hipoteca de la casa, y fue por el precio de tasación, con lo cual me quedé libre de cargas, al menos con esa entidad.
Es imposible narrar en unas pocas palabras las sensaciones y emociones que me embargaban en aquel momento. Me siento también afortunado por haber vivido todo el proceso, desde que se vió que la empresa era inviable hasta el momento de dejar la vivienda, con mi querida mujer, apoyo y guía indispensable sin la cual no hubiera podido afrontar en condiciones dignas todos esos días.
Empaquetar los juguetes y las cosas de los niños chiquitos fue lo más complicado, pues los estábamos arrancando del lugar donde se estaban criando; sus camas, sus estanterías, sus libros, los juguetes, y tantas otras cosas que además, con el lío de la mudanza estaban tiradas por el suelo y el alma se caía también allí. Al final, cargamos en el coche las últimas cajas que no cabían en el camión de la mudanza y los dos juntos, llorando como sólo pueden llorar aquéllos a los que se les ha terminado la vida, cerramos la puerta y con ella se cerró aquella aventura que habíamos comenzado unos años antes con toda la ilusión del mundo, poniendo e hipotecando hasta el último euro y todas las fuerzas que teníamos.
Ese día ya dormimos en el nuevo lugar. Una antigua nave abandonada en un polígono industrial propiedad de unos familiares, que tenían unas oficinas en regular estado pero que acondicionamos como pudimos para pasar allí al menos unos años. Al menos estaban cercanas a la vivienda de los abuelos maternos de los niños, y podrían acercarse andando cuando quisieran.
Antes de acostarnos, un beso y un abrazo nos dimos unos con otros, y esa era la fuerza que necesitábamos para al día siguiente enfrentarnos al mundo, a la vida diaria. Esa es la casa, donde estén los míos. Al menos, se me hacía más llevadero el cartel "fracasado" que llevaba escrito en la frente.
martes, 26 de marzo de 2013
Democracia
Desde el principio, la democracia no se ha basado exclusivamente en el poder de la mayoría. Los más grandes exponentes del pensamiento democrático clásico, filósofos como Rousseau, John Stuart Mill y John Dewey, estaban convencidos de que el poder de la mayoría escondía el peligro de una tiranía. Se hacía por tanto necesario estudiar el mejor modo de confiar a la mayoría el destino político de un país y ver por qué motivo el único modo de conseguirlo era hacer que todos los ciudadanos fuesen educados para conocer sus propios intereses. La democracia, de hecho, se basa en la premisa de que los ciudadanos conozcan perfectamente sus propios intereses. Tal premisa es realizable solo si las personas no son analfabetas, si reciben una educación que les aclare que es lo mejor, tanto para sí mismos como para la sociedad en general.
Amy Gutman
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