He tenido ocasión de visitar recientemente a una pareja de pensionistas. Tendrían alrededor de setenta años, más o menos cada uno.
Lo que me mueve a escribir este comentario es la doble injusticia que con ellos se ha hecho y se sigue haciendo en este país nuestro.
La primera es la pensión que reciben. Les suben un poquito cada año, unos tres o cuatro euros mensuales, no sé bien cómo se hace el cálculo, pero es una miseria comparado con lo que han subido los impuestos indirectos, que les afectan directamente. Con lo que les queda difícilmente llegan a pagar todos sus gastos y casi no llegan a final de mes. Además, ahora se les ha quedado parado un hijo y no saben cómo pueden ayudarlo.
La injusticia del sistema actual, piramidal, en que las cotizaciones de hoy pagan las pensiones de hoy. ¿Y si a estas personas, como a tantas otras, en su momento se les hubiera dado a elegir entre este sistema y uno de capitalización? O uno mixto, ya puestos. Pues no, no se les dió opción.
Se les dijo que la pensión estatal sería siempre la más segura.
Y además hay que pagarla quieras o no.
Si con lo que te sobra (si es que hay) te quieres abrir un plan privado, allá tú.
Ahora comprendo que grandes empresas tengan en sus convenios aportaciones a planes de pensiones privados para sus trabajadores.
Lamentablemente, para la pequeña empresa es imposible.
La segunda injusticia tiene que ver con su seguro de decesos (el seguro de los muertos, vaya). Resulta que vienen pagando unos setenta y cinco euros por los dos, desde hace varios años, con sus actualizaciones de importes ya sea por la compañía o, como el pasado año, por el IVA.
Llevan ya dos meses de retraso en el pago y al tercer impagado la compañía aseguradora los da de baja automáticamente.
Entonces echan cuentas y observan que con lo que llevan pagado les hubiera dado ya para unos cuantos entierros. Y se preguntan que, ya que la aseguradora tiene ya pagados los entierros, no podrían hacerles otro tipo más barato. Entienden que un seguro es por si acaso, pero claro, cuando están pasando estrecheces económicas se preguntan si no están tirando un poco el dinero.
Y entonces vuelvo a pensar lo mismo de antes. Si estas personas, ese dinero que han ido pagando a lo largo de los años simplemente lo hubieran ingresado en una cartilla de ahorros, ahora tendrían suficiente para el entierro de los dos y no tendrían que hacer frente mensualmente a un pago que los ahoga. Así que volvemos a la idea de la poca cultura financiera que tenemos, que nos hace pagar varias veces lo mismo y a la poca libertad financiera que en determinados casos nos "ofrece" el Estado.
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