Somos conscientes de que el pobre no es tanto quien no tiene dinero, sino también quien está obligado a pedir ayuda porque está invalido o no es autosuficiente en un momento de necesidad.
Pensad en todos aquéllos que en nuestro entorno se encuentran en la condición de depender de los demás: en la familia, en el trabajo, en el vecindario.
Algunas veces bastará una sonrisa, un saludo de buenos días no dicho mecánicamente sino con el deseo de acoger al otro.
Un simple gesto de respeto puede ser el primer paso hacia el encuentro, el intercambio y el diálogo con el otro, hacia una serie de relaciones genuinamente humanas.
Una acción concreta en las pequeñas cosas cotidianas y con las personas cercanas puede constituir una revolución silenciosa que debe iniciarse, antes que nada, dentro de nosotros.
Un simple gesto de respeto puede ser el primer paso hacia el encuentro, el intercambio y el diálogo con el otro, hacia una serie de relaciones genuinamente humanas.
Una acción concreta en las pequeñas cosas cotidianas y con las personas cercanas puede constituir una revolución silenciosa que debe iniciarse, antes que nada, dentro de nosotros.
Piero Nuzzo
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